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Infecciones respiratorias: Las infaltables del invierno

Infecciones respiratorias: Las infaltables del invierno

09/06/2014
2 min lectura

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Apenas bajan las temperaturas, muchas personas empiezan a sufrir dolores de garganta, aumentan las idas a la farmacia a comprar remedios para el resfrío y se pasan los datos de la mejor receta casera para terminar con esos desagradables síntomas. Casi nadie se salva de algunas de las patologías y molestias más comunes del invierno:


Resfrío: El clásico de estos meses. Se caracteriza por rinorrea (mucosidad nasal clara), congestión nasal, estornudos, molestia en la garganta, tos (habitualmente, seca y escasa) y cansancio. En algunos casos, da fiebre baja y cefalea leve. 'Un resfrío no dura más de siete días y su tratamiento consiste en el manejo de los síntomas, sin incluir antibióticos ni antivirales, pues es una infección viral que se resuelve sola en ese plazo o incluso menos', explica el doctor Hernán Cabello, broncopulmonar de Clínica Alemana.

Dolor de garganta: Es causado, principalmente, por infecciones virales, donde el principal foco de inflamación es la mucosa faríngea. Al igual que con el resfrío, se tratan los síntomas, pero sin usar antibióticos. Existen varias medidas antiinflamatorias para reducir el dolor, desde gárgaras con limonada caliente y miel, hasta el consumo de analgésicos y antiinflamatorios. No se aconseja ingerir líquidos o alimentos muy fríos o demasiado calientes, ya que pueden aumentar el dolor. También se tratan los síntomas, no con antibióticos.

Faringitis: Se caracteriza por dolor de garganta y, a veces, por tos y carraspeo, y por la sensación de tener algo en el área debido a la inflamación. En general, no da fiebre, excepto cuando surge rinofaringitis o faringitis estreptocócica.

Laringitis: En este cuadro se inflaman la laringe y las cuerdas vocales, por lo que puede producirse disfonía (voz ronca) o afonía (pérdida total de la voz). La laringitis puede ser parte de un resfrío, bronquitis, gripe (o influenza) o neumonía, pero también puede ser provocada por reflujo gastroesofágico y consumo de alcohol o tabaco.

'Lo más común es que sea de causa infecciosa viral, por lo tanto, si un paciente con o sin resfrío tiene pérdida de la voz, es probable que sea una laringitis viral', afirma el especialista. Si es originada por una bacteria, puede dar fiebre y aparecer pus, por lo que se recetan antibióticos, pero si es causada por un virus, el manejo es solo con antiinflamatorios para paliar las molestias. En ambos casos, se complementa con mucolíticos y antitusivos para atenuar la abundante tos, eliminar la secreción y desinflamar el área.

Influenza o gripe: Tiene los síntomas del resfrío pero más fuertes y aparecen de manera abrupta, habitualmente con fiebre alta y cefalea intensa, además de dolor de garganta y muscular, congestión y tos. Dura alrededor de una semana. Para evitar contagiarse, existe una vacuna, que debe ser puesta cada año. El tratamiento también es sintomático y se recomienda reposo, beber abundante líquido, consumir antipiréticos para bajar la fiebre o antiinflamatorios para mejorar los síntomas de dolor e inflamación. Pero también existen medicamentos antivirales que si son usados en los primeros dos o tres días de la patología, pueden atenuar las molestias y acortar su duración.

'Si una persona tiene síntomas respiratorios altos (congestión nasal, rinorrea, fiebre baja, disfonía, etc.) puede estar cursando uno de los cuadros anteriores. Si a esto se suma fiebre muy alta, tos húmeda con sangre (hemoptisis), dolor intenso que corta la respiración o cansancio extremo, no hay que esperar que los síntomas se resuelvan solos, sino que se debe acudir a un médico para evaluar otras posibilidades, como neumonía, concluye el doctor Hernán Cabello.

 

 

 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

  • Mantener una alimentación sana.

  • Dormir las horas necesarias.

  • Evitar contacto con personas contagiadas.

  • Lavarse las manos habitualmente, sobre todo después de ir al baño y antes de manipular alimentos.

  • Vacunación antigripal anual y vacuna antineumocócica en ciertas personas, como pacientes con asma, EPOC, bronquitis crónica, y diabéticos, entre otros.

     

 

Servicio de Enfermedades Respiratorias