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La estrecha relación entre trastornos del sueño y alergias

La estrecha relación entre trastornos del sueño y alergias

09/04/2014
2 min lectura

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Del 7 al 13 de abril, la Organización Mundial de Alergia (WAO) celebra la Semana Mundial de la Alergia, cuyo tema central de este año es la anafilaxia, es decir, cuando la alergia puede ser grave y mortal. Con la conmemoración de esta fecha se busca educar a la población y prevenir sus complicaciones. Justamente, algo que muchas personas no saben es que existe una estrecha relación entre algunos cuadros alérgicos y dormir mal, lo que podría ocasionar trastornos del sueño.

La doctora Ana María Agar, inmunóloga de Clínica Alemana, explica que los más expuestos son los pacientes con rinitis alérgica, asma bronquial y urticaria (no solo respiratoria), especialmente los que no han recibido tratamiento o quienes no han sido constantes con este -no solo durante periodos de obstrucción-, o bien, no saben que son alérgicos.

'La interferencia que se produce con el dormir es, principalmente, por los síntomas de estos cuadros que no permiten tener un sueño profundo y reparador, por ejemplo, en el caso de la rinitis alérgica puede haber mucha congestión nasal, mucosidad acuosa y estornudos, lo que los hace respirar por la boca provocando una mala ventilación y mala oxigenación de la vía respiratoria, alterando el sueño. Son pacientes que se despiertan con la boca totalmente seca, y además del insomnio, la congestión nasal puede aumentar los ronquidos y los cuadros de apneas del sueño', enfatiza.

La especialista agrega que los pacientes asmáticos con una descompensación o con cuadros mal manejados, no respiran bien y pueden tener la sensación de pecho apretado y ahogo, lo que también interfiere en el dormir y en su capacidad de tener un sueño reparador. En el caso de la urticaria, puede haber muchas ronchas y picazón, algo que también influye, ya que se van a despertar en la noche por estas molestias.

Durante el otoño y el invierno es más frecuente presentar trastornos del sueño debido a alérgenos como los ácaros, dermatofagoides que se alimentan de las escamas de la piel humana y que están presentes en la ropa de cama, almohadas, colchón y veladores, entre otros. También el epitelio de animales, especialmente, caspa de perro y gato que son los más comunes, ya que muchas personas duermen con las mascotas. Asimismo, hay alérgicos a las plumas de ganso (plumón de la cama).

Esto puede afectar a hombres y mujeres de todas las edades. El diagnóstico de las alergias se hace a través de un test cutáneo y el tratamiento es con antihistamínicos y algunos corticoides inhalados, bajo estricta indicación médica. Especial cuidado se debe tener con los adultos mayores que toman otros sicofármacos, y con las mujeres en periodo de lactancia y embarazadas, ya que no pueden tomar los mismos medicamentos que de costumbre (nunca deben automedicarse, ya que hay remedios que pueden provocar malformaciones en el feto). Así también, se debe supervisar el uso de antihistamínicos, ya que puede producir somnolencia diurna.

Las principales medidas que se deben tomar en la casa son ventilar la pieza por periodos breves, de cinco a diez minutos, ya que los alérgenos se depositan en el dormitorio. Asimismo, se debe lavar la ropa de cama con frecuencia, por ejemplo, las frazadas una vez al mes y cambiar las sábanas una o dos veces por semana, especialmente, cuando se es alérgico a los ácaros que se acumulan ahí. También existen en el mercado fundas de colchón y almohadas anti ácaros. Asimismo, es fundamental realizar aseo profundo en las casas, evitar el alfombrado en los dormitorios y no tener accesorios que acumulen polvo, como peluches y repisas con exceso de libros, revistas y adornos.

 

 

¿A QUÉ SÍNTOMAS SE DEBE ESTAR ATENTO?
  • Congestión nasal al levantarse o acostarse.
  • Estornudos al acostarse
  • Tener secreción nasal (como agua que corre) al momento de acostarse.
  • Presentar picazón en los ojos, nariz, oídos, paladar o en alguna parte del cuerpo.
  • Tos, especialmente seca.
  • Sensación de pecho apretado, dificultad para respirar y ahogo en la noche.
  • Estar más de cinco días seguidos 'resfriado'. Un resfrío viral debería durar cuatro días, a menos que se complique y se produzca sinusitis, por lo que es necesario descartar.