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Niños: consejos para evitar accidentes en piscinas

Niños: consejos para evitar accidentes en piscinas

25/01/2015
2 min lectura

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Se calcula que en el mundo mueren cada año alrededor de 360 mil personas por ahogamiento o asfixia por inmersión, lo que convierte a este problema en la tercera causa de muerte por traumatismo no intencional en el mundo, según cifras publicadas en 2014 por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La edad es uno de los principales factores de riesgo. En Chile, es la tercera causa de muerte por accidentes en la infancia, lo que corresponde a 4,2 muertes por cada 100 mil niños, de acuerdo a la Sociedad Chilena de Pediatría, Sochipe.

Los afectados son principalmente menores de cinco años y varones adolescentes, debido principalmente al consumo de alcohol y al exceso confianza o audacia. Por eso es muy importante tomar las medidas necesarias para evitar este tipo de accidentes, que se multiplican en verano, y saber qué hacer en caso de que se produzcan.

Las principales recomendaciones para prevenir son:

Nunca perder de vista a los niños cuando están cerca de una piscina, río, mar e, incluso, si se bañan en la tina. Se debe estar a una distancia máxima de un brazo del menor, si este no sabe nadar. Es importante evitar las distracciones, como uso del celular, computador o ver televisión.

• También debe vigilarse a los niños mayores que tienen algún tipo de discapacidad o enfermedad que pueda llevarlos en algún momento a perder el control de sus movimientos.

Nunca hay que confiarse. Aunque los niños ya hayan aprendido a nadar, pueden ahogarse igual por el peso de la ropa, por una contusión de cráneo producto de algún piquero o bien por el nerviosismo que le produce la caída. Por eso hay que estar atentos y evitar situaciones de riesgo como chinitas, piqueros u otros de carácter brusco.

• Los menores deben usar chaleco salvavidas adecuado a su peso y tamaño (leer la etiqueta y verificar si es el que corresponde). Las “alitas” o “flotadores de brazo” no son confiables, ni recomendables porque no mantienen la cabeza fuera del agua.

• Deben colocarse rejas alrededor de la piscina, las cuales debieran tener al menos 1,50 mt de altura con barrotes separados por 15 cm. como máximo, para que el niño no pueda pasar la cabeza. La puerta se debe abrir hacia fuera, con un dispositivo de cierre automático y cerradura.

• Es posible adicionar a la reja una malla o plástico cobertor, los que deben resistir hasta 120 kg. Las cubiertas de piscina no remplazan la reja porque no impiden que el menor se sumerja.

La alarma no previene los accidentes de inmersión, solamente avisa lo que está ocurriendo en la piscina.

• No deben usarse juguetes que flotan como salvavidas.

• Bicicletas, autitos, triciclos, entre otros, son aparatos que no deben estar cerca de la piscina porque el menor se puede resbalar, golpear la cabeza y caer al agua inconsciente. Además, lo pueden usar como “escalera” para trepar la reja en un momento de descuido.

Qué hacer en caso de que se produzca:

• Sacar inmediatamente al niño de la piscina; ya que el daño cerebral se produce a los 4 minutos de falta de oxígeno.

• Pedir ayuda.

• Ver rápidamente si el niño respira. Si es así, hay que colocarlo de lado, de modo que si vomita, no aspire este contenido y caiga en paro.

• Si no respira ni se mueve, se debe iniciar inmediatamente RCP: 30 compresiones / 2 respiraciones, por 2 minutos o 5 ciclos (30/2, 30/2, etc.). Si se está solo en este momento se debe solicitar ayuda.

• Ver nuevamente si el niño respira o no. Si no lo hace, hay que continuar con el RCP hasta que llegue la ayuda solicitada.

• Si el niño vuelve a respirar, se debe dejar de lado y trasladarlo al centro asistencial más cercano, para su evaluación inmediata.

• No tratar nunca de sacar el agua del estómago, ya que puede empeorar la situación.

Este artículo se realizó con la colaboración de Danissa Magliona, enfermera de Clínica Alemana.