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Atentos a la infección urinaria en niños

Atentos a la infección urinaria en niños

13/12/2016
2 min lectura

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Fiebre, dolor al orinar, irritabilidad y urgencia para acudir al baño son los síntomas más frecuentes de la infección urinaria, una patología que se presenta a cualquier edad y que en niños puede manifestarse de distintas formas dependiendo de la edad.

El doctor Felipe Cavagnaro, nefrólogo pediátrico de Clínica Alemana, afirma que 'esta enfermedad corresponde a la colonización, invasión y multiplicación de microorganismos patógenos en las vías urinarias y que suele ser más frecuente en niñas mayores de dos meses de edad, debido a la corta extensión de su uretra, sin embargo, también puede afectar a los varones'.

Es importante tener presente que cuando los menores de un año sufren infecciones febriles o de forma repetida, una causa posible puede ser la malformación de las vías urinarias con uropatía obstructiva o reflujo vésico-ureteral.

El riesgo de desarrollar infección urinaria es mayor en quienes padecen estitiquez y en aquellos que tienen el hábito retener la orina.

'El riesgo de desarrollar infección urinaria es mayor en quienes padecen estitiquez y en aquellos que tienen el hábito retener la orina, lo que es común en los niños pequeños, ya que cuando están jugando prefieren aguantarse. Asimismo, a muchas niñitas no les gusta ir al baño en el colegio y esperan hasta llegar a su casa', explica.

¿Cómo reconocer la enfermedad?

El cuadro clínico de una infección al tracto urinario es variable y se convierte en más específico a medida que el niño es mayor y puede verbalizar sus molestias.

Al respecto, el doctor Cavagnaro sostiene que un síntoma que puede estar presente a cualquier edad es la fiebre. Además, en los recién nacidos es posible que se presente con rechazo a la alimentación, vómitos o hipotermia. En los lactantes, a esto se puede sumar la orina con mal olor, peso estacionario (que no aumenta entre controles), dolor abdominal y diarrea. En tanto, los preescolares y niños mayores, habitualmente, tienen manifestaciones asociadas a la vía urinaria, como la urgencia para acudir al baño y dolor lumbar.

'Los médicos deben sospechar siempre de esta patología en neonatos y lactantes que se vean enfermos, con o sin fiebre, y que no tengan una causa clara para su compromiso clínico', afirma.

El especialista destaca la importancia de realizar un diagnóstico adecuado y un tratamiento efectivo, para evitar problemas mayores, como urosepsis, abscesos renales, hipertensión arterial e insuficiencia renal crónica. Además, las cicatrices renales causadas por esta patologíase encuentran en aproximadamente 10% de los niños que la padecen.

Para realizar un claro diagnóstico, además de exámenes de laboratorio (orina completa, urocultivo), es necesario conocer el hábito miccional del niño, las características del chorro y los antecedentes de enfermedades previas; buscar la palpación de masas abdominales, efectuar un completo examen genital y saber la edad en que el menor comenzó el adiestramiento para su control voluntario de esfínter. El tratamiento inicial consiste principalmente en indicar el antibiótico adecuado para cada caso.

Medidas preventivas

- Evitar la estitiquez, comer harta fibra y tener una adecuada hidratación.

- Educar respecto a hábitos miccionales, es decir, ir con frecuencia al baño y vaciar la vejiga completamente.

- Realizar un adecuado aseo génito-anal (sin jabón en zona genital).

- Evitar bañarse en piscinas no cloradas o en estanques con aguas no tratadas.

- Al ir al baño a defecar, limpiar siempre de adelante hacia atrás.