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Frenillos fijos: por qué se usan y qué cuidados exigen

Frenillos fijos: por qué se usan y qué cuidados exigen

19/07/2017
2 min lectura

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Tener los dientes desalineados no solo tiene consecuencias estéticas sino que también en algunos casos funcionales, como problemas musculares y articulares. También puede contribuir a la aparición de caries y de enfermedades en las encías e, incluso, producir la pérdida de piezas dentales.

Mientras que algunas personas necesitan usar frenillos solo unos meses, hay otras que deben tenerlos por un periodo más largo.

El odontólogo Felipe Illanes, ortodoncista de Clínica Alemana, explica que muchas veces es necesario realizar un tratamiento de ortodoncia a temprana edad para interceptar y corregir problemas que a futuro son más difíciles de solucionar.

La Sociedad Americana de Ortodoncia (AAO) sugiere que el primer control sea antes de los siete años porque a esa edad es posible identificar alteraciones más complejas que a futuro pueden afectar la mordida y el desarrollo facial.

“Una vez que ya hayan aparecido los incisivos y primeros molares permanentes, es decir, a partir de los seis años de edad aproximadamente, se pueden hacer tratamientos con ciertas indicaciones para corregir problemas de forma temprana y preparar para la segunda fase de tratamiento, que es la instalación de brackets, conocidos comúnmente como frenillos. Esto se realiza cuando ya salieron todos los dientes permanentes, o sea, después de los 12 años”, explica.

Los aparatos fijos ejercen una ligera presión sobre la dentadura, lo cual se traduce en un mecanismo de remodelación ósea que permite que los dientes vayan moviéndose y alineándose.

Mientras que algunas personas necesitan usar frenillos solo unos meses, hay otras que deben tenerlos por un periodo más largo. “El tiempo de tratamiento es variable y depende de varios factores, como la complejidad del problema a tratar y las expectativas del paciente”, explica.

Cuidados cuando se usan frenillos

Estos aparatos requieren de una muy buena higiene bucal, ya que retienen más placa bacteriana y restos de alimentos, lo que se puede traducir en inflamación de encías, manchas blancas en los dientes, caries y otros problemas más serios que incluso requieren retirar los aparatos de ortodoncia de forma anticipada.

Para ello, el especialista recomienda usar:

  • Cepillos dentales específicos de ortodoncia.
  • Complementarlo con otros cepillos especiales para llegar a zonas de difícil acceso (unipenacho e interproximales).
  • Seda dental especial para aparatos ortodóncicos.
  • Pastas y enjuagues bucales fluorados para evitar descalcificaciones y caries durante el tratamiento.

Precauciones para evitar que “se muevan los dientes”

Si bien cada caso es particular, la mayoría de las veces se deja una contención fija, que consiste en un pequeño alambre adherido a la parte de atrás de los dientes anteriores inferiores para evitar que pierdan su alineación, ya que el apiñamiento dentario es progresivo con la edad, independiente si usó o no frenillos. Otros aparatos de contención pueden ser placas removibles para el maxilar superior.

Finalmente, el especialista explica que una vez que se desinstalan los frenillos, los pacientes deben visitar un par de veces al año a su ortodoncista. “En estos controles de contención se evalúa la estabilidad del tratamiento, la erupción de los terceros molares -conocidos como muelas del juicio-y el estado de los aparatos de contención, entre otros aspectos. Por lo general, las consultas se van espaciando hasta llegar a una vez por año”, concluye.

Equipo de Odontología especialidad Ortodoncia