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Josefina Urrea Cárdenas: sin huellas de prematura extrema

Josefina Urrea Cárdenas: sin huellas de prematura extrema

05/06/2017
2 min lectura

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Pesó 626 gramos y midió 31 centímetros. Así nació Josefina Urrea Cárdenas el 8 de diciembre del 2013, con solo 23 semanas de gestación. Aunque les advirtieron de la baja viabilidad y los múltiples riesgos asociados, sus padres nunca perdieron las esperanzas.

“Llegué a la Clínica con síntomas de pérdida. A los cuatro días, me hicieron una cesárea de urgencia. Yo lloraba a mares, era todo lo que queríamos y luchamos por ella”, explica Constanza Cárdenas, quien cuenta su historia feliz, con su hija en brazos.

El riesgo de muerte o de morbilidad en prematuros extremos es altísimo. Estábamos al límite de la viabilidad, dado que son recién nacidos extremadamente frágiles.

El camino no fue fácil. Josefina estuvo internada en el Servicio de Neonatología de Clínica Alemanadurante casi cinco meses, ya que presentó una serie de complicaciones propias de su condición de prematurez extrema, necesitó cuatro intervenciones. La primera fue a los 11 días de vida, cuando se sometió a una cirugía para tratar el Ductus Arterioso Persistente (DAP), complicación frecuente en prematuros, que consiste en que un conducto arterial se mantiene abierto después del nacimiento, lo que produce una mezcla entre la circulación sistémica y la pulmonar.

Después, presentó una infección, la que se trató con antibióticos. Luego, se sometió a una operación oftalmológica para tratar la retinopatía del prematuro. Finalmente, se debió operar por una enterocolitis necrosante, donde se le resecaron quince centímetros del intestino delgado.

“El riesgo de muerte o de morbilidad en prematuros extremos es altísimo. Estábamos al límite de la viabilidad, dado que son recién nacidos extremadamente frágiles. En esta oportunidad, Josefina presentó varias complicaciones, pero se pudieron superar todas de muy buena manera”, explica el doctor Jorge Torres, neonatólogo de Clínica Alemana.

Manejo integral

“En la institución, los niños prematuros extremos tienen una sobrevida mayor al 90%, cifra superior a la que se alcanza en el resto del país, y en el caso de los prematuros de 23 semanas, la diferencia es aún mayor, ya que acá estamos sobre el 50%y a nivel nacional no es superior al 7%. Esto sucede porque contamos con un excelente y experimentado equipo médico, de enfermeria y el apoyo de múltiples subespecialistas y de profesionales de la salud, además de tecnología de punta que nos permite estar al nivel de los mejores centros de Europa o Estados Unidos”, precisa el especialista.

Constanza Cárdenas destaca el gran apoyo que recibió durante la hospitalización de su hija: “Mientras Josefina estaba en la incubadora, todos los doctores pasaban a verla. Sentí que un equipo multidisciplinario estaba preocupado por cada detalle y para mí eso fue fundamental”.

Actualmente, Josefina Urrea tiene tres años y, a simple vista, nadie podría adivinar que fue prematura extrema. Aunque durante su primer año de vida, debió someterse a oxigenoterapia, hoy controla su displasia broncopulmonar solo con inhalador.

“Nacer antes de los nueve meses sí tiene un costo, pero este se puede minimizar al máximo. Desde el punto de vista de desarrollo pulmonar, quedan con una capacidad funcional un poco disminuida, pero en la medida en que el manejo y cuidado sea de excelencia, se minimizan esos efectos y pueden hacer una vida completamente normal”, explica el doctor Torres.

Josefina es parte del Programa Seguimiento al Prematuro de Clínica Alemanay cada tres meses debe presentarse a controles médicos.

“Nuestra hija era de alto riesgo, en cualquier minuto se podía morir. Los doctores nunca nos dieron falsas esperanzas; nos contaban cómo estaba con mucho profesionalismo y seriedad, lo que agradezco y valoro. Josefina hoy está con nosotros por su carácter y fuerza de vivir, por el tremendo equipo profesional y tecnología médica de Clínica Alemana, y por la voluntad de Dios. Para mí, es un milagro”, concluye Constanza.