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Juan Pidal: Reaccionar a tiempo me salvó la vida

Juan Pidal: Reaccionar a tiempo me salvó la vida

19/04/2019
1 min lectura

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Juan Pidal, de 43 años, recién había comenzado a practicar natación cuando empezó a sentirse mal. Sufría de fuertes dolores cervicales y jaquecas, y el 6 de febrero de este año se despertó con el lado izquierdo de la cara adolorido. Sin prestarle mucha atención, se fue a trabajar.

Cerca de las diez de la mañana, y en plena vía pública de San Vicente de Tagua Tagua, se desvaneció. Personas que pasaban por ahí, lo llevaron al hospital donde le prestaron los primeros auxilios.

Ya en el centro asistencial, Juan empezó a perder la fuerza y sensibilidad de su brazo izquierdo; además, tenía la cara asimétrica y no hablaba bien. Estaba teniendo un ataque cerebrovascular (ACV). En el hospital no podían darle el tratamiento necesario, por lo que llamaron a Clínica Alemana y, en menos de una hora, estaba siendo trasladado en el helicóptero de la Unidad de Rescate.

“Me sentí tranquilo a pesar de que sabía lo grave de mi diagnóstico. Cuando aterrizamos en Santiago, todo el equipo estaba al tanto”, recuerda Juan. Ahí fue atendido por el doctor, Paulo Zúñiga, médico cirujano y neurorradiólogo intervencionista, quien explica que en estas condiciones el tiempo es clave ya que si el paciente llega después de cuatro horas de iniciados los síntomas, no se le puede realizar la trombolisis intravenosa -procedimiento fundamental para el tratamiento- porque aumenta el riesgo de hemorragia.

Tecnología para una acción temprana

El diagnóstico se hizo en base al cuadro clínico, lo que fue corroborado con un escáner de cerebro, angiotac y perfusión Rapid, software que se encuentra exclusivamente en Clínica Alemana, y que ayuda a mejorar el pronóstico de los pacientes, ya que las imágenes que produce permiten distinguir las áreas del cerebro que están infartadas, de las que están en penumbra y aún pueden ser salvadas desbloqueando el coágulo.

El doctor Zúñiga indica que “se había obstruido su arteria carótida y, además, había embolizado, dificultando el paso de oxígeno al cerebro”. Considerando que el trombolítico en estos casos no es suficiente, se procedió a la cirugía: “Ingresamos por la arteria periférica femoral hasta el cerebro donde se le realizó una trombectomia mecánica”, explica el especialista.



Juan estuvo sólo cuatro días hospitalizado, “su recuperación fue extraordinaria y hoy no está recibiendo ninguna terapia complementaria más que su chequeo regular”, agrega el
doctor Zúñiga. Quien comenta que el éxito del tratamiento se debió, en gran medida, a haber sido atendido oportunamente.

Hoy, el empresario de San Vicente ha retomado su vida normal pero está más consciente. “Sé que todo lo que debo hacer es cuidarme”, concluye Juan.