Molestias constantes en muslos, rodillas o piernas que afectan a los niños en horarios nocturnos y que desaparecen a la mañana siguiente: los dolores de crecimiento se presentan con frecuencia en menores, su verdadera causa aún es desconocida y es importante saber distinguirlos de otras patologías.
“Se definen como un dolor difuso y recurrente que ocurre en las extremidades inferiores de los niños, principalmente durante la tarde y la noche. Es súper importante recalcar que esto pasa en ausencia de una patología músculoesquelética que pueda explicarlos”, dice la doctora
En general, se presentan entre los tres y los doce años, y dentro de este grupo, con más frecuencia entre los tres y los cinco años, y luego, entre los ocho y los doce.
“Afecta más o menos al 10 a 20% de los niños que están en la etapa escolar. En cuanto a la altura, peso y tasa de crecimiento, aparentemente no tendrían influencia en la incidencia de la enfermedad.”, detalla la especialista.
Dado que las causas son desconocidas, el tratamiento se concentra aliviar el dolor a través de:
La Vitamina D ha sido foco de la mirada de muchas líneas investigativas, porque se han descubierto muchas relaciones de ella a nivel cerebral, cardiovascular, gastrointestinal, pancreática y del sistema inmune. También podría ser un factor protector contra ciertos tipos de cáncer.
“El rol principal, el más estudiado y el más establecido es a nivel de la salud ósea, a nivel del hueso”, explica la
“Es considerada una hormona, y las hormonas, además de ser necesarias para que el organismo funcione bien, son capaces de regular ciertas acciones. La Vitamina D regula muchas”, explica.
Esta vitamina es la encargada de absorber el calcio a nivel intestinal. Además de esta función “tiene un rol importante y una función bien relevante en la formación propiamente tal del hueso y lo que es la mineralización ósea”, explica la endocrinóloga.
Si bien este no es un tema que esté zanjado y sigue siendo objeto de investigación, “hay algunos estudios que dicen que efectivamente el déficit de Vitamina D sí podría producir dolores óseos”, asegura la doctora Ávalos.
“Se vieron asociaciones entre el déficit de Vitamina D y dolores óseos en adultos: espalada, de rodilla, fibromialgia, y de ahí se extrapoló la idea de que a lo mejor el déficit podría también tener un rol en los dolores óseos de crecimiento en los niños” , explica.
Lo que sí está claro es que niños con menos Vitamina D pueden desarrollar niveles más bajos de calcio y de fósforo, y que aquello se relaciona con estos dolores.
Otro elemento a considerar es que, cuando se ha tratado este déficit, los dolores han disminuido su intensidad e incluso, en algunos casos, pueden llegar a desaparecer.
Otro punto que destaca la especialista es que los dolores son más intensos en invierno, momento en que los niveles de Vitamina D están más bajos en nuestra sangre.
“La gran fuente de Vitamina D para nosotros es el sol, la exposición solar. De ahí obtenemos el 90% de ella”, dice a doctora. Es por esto que se recomienda exposición solar “recordando que debe ser breve, controlada y responsable”. “Un 10% de se obtiene de los alimentos que consumimos”, explica. Entre ellos, los que contienen mayor concentración son:
Cuando se presentan los síntomas de dolores de crecimiento se tiene que descartar que no haya una patología ortopédica u otra causa que lo explique. El diagnóstico se hace a través de la historia clínica y de un exámen físico sin una alteración musculoesquelética que pueda explicar el dolor.
En general se piden exámenes de laboratorio o de imágenes cuando el dolor no cumple los criterios de los dolores de crecimiento y/o se asocia a otros síntomas, por ejemplo, “un niño que ha bajado de peso, que tiene fiebre o que se ve pálido”, advierte la . También cuando existe aumento de volumen, signos inflamatorios o cuando el dolor ocurre en otras zonas, como extremidades superiores, columna o la región inguinal.
Esto, con el fin de descartar lesiones traumáticas, , infecciones o enfermedades reumatológicas, como la artritis idiopática juvenil.