Complejo de Edipo en los niños: amor-odio por los padres

Complejo de Edipo en los niños: amor-odio por los padres

08/06/2022
3 min lectura

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El Complejo de Edipo corresponde a una fase normal del desarrollo psicosexual de los niños y niñas.

El Complejo de Edipo se refiere a la existencia simultánea de sentimientos amorosos y hostiles hacia sus padres o cuidadores. Es un concepto clave en la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud.

Es una fase normal del desarrollo psicosexual del ser humano, en la que “habitualmente, el amor y el deseo se dirigen hacia el progenitor del sexo opuesto, y la hostilidad y la rivalidad hacia el del mismo sexo”, explica Pascuala Donoso, psicóloga del Centro de Adolescencia de Clínica Alemana.

Esta convergencia de emociones se presenta en niños y niñas, dice la especialista. “En ambos sexos se habla de Complejo de Edipo o conflicto edípico. El Complejo de Electra (niña-padre) es un concepto utilizado por el psiquiatra Carl Jung”, afirma.

Cuándo comienza y cuándo se supera el complejo de Edipo

El complejo de Edipo surge a partir de la exclusión que siente un niño o niña respecto de la relación de pareja de sus padres o de una nueva relación que pueda estar entablando uno de sus progenitores e, incluso, frente al trabajo de sus padres o cuidadores.

Hay que saber que esto contribuye a su desarrollo psicológico. “Esta etapa tiene funciones importantes porque es una oportunidad para que la persona aprenda a tolerar la exclusión y aporta en su elección del objeto de amor, en la construcción de la personalidad y en la capacidad de vivir un amor de pareja maduro en la adultez”, explica Pascuala Donoso.

Según Freud, el clímax del complejo de Edipo se manifiesta entre los 3 y 5 años, aproximadamente, y se resuelve cerca de los 6 o 7. En ese momento, el niño o niña vive un proceso en que renuncia a ocupar el lugar de uno de los padres y de ser el objeto exclusivo de amor, en una relación diádica (de a dos), para abrirse a otros.

“En la pubertad, con los cambios hormonales y la aparición del impulso sexual, el deseo se dirige hacia los amigos o amigas, fuera del núcleo familiar”, comenta la psicóloga del Centro de Adolescencia de Clínica Alemana.

A veces, “el conflicto edípico mal resuelto se refleja en cuadros neuróticos y dificultad para establecer relaciones de pareja en el futuro”.

Icono complejo de Edipo

Síntomas del complejo de Edipo

Existen algunas señales edípicas a las que los padres deben poner atención para detectar el conflicto:

  • El niño o la niña desea ser el centro de la vida de ambos padres y realiza intentos por atraer su atención (ser muy bueno, atractivo, inteligente, demandante o mal portado).
  • Niño y niña demuestran celos al ver a sus padres juntos e intentan separarlos.
  • El niño expresa deseos de casarse con la madre, a quien considera “la más linda del mundo”.
  • La niña manifiesta su ilusión de casarse con el padre y compite con su madre.
  • La mujer también puede mostrar conductas coquetas y seductoras hacia el papá.
  • Hijo o hija no respeta la intimidad de sus padres e intenta entrar a su pieza con cualquier pretexto. En este punto, es importante saber que “les hace bien tolerar las relaciones de las que están excluidos. Es doloroso, pero es necesario lograrlo porque ahí buscan a otros objetos de afecto”.

¿Qué actitudes deben tomar los padres frente al Complejo de Edipo?

Pascuala Donoso entrega los siguientes consejos sobre cómo tratar el conflicto edípico:

  • Validar expresamente las emociones de la niña o niño. Por ejemplo, los celos, con frases como “Entiendo que te puedas sentir desplazado, celoso(a) y que quieras estar al lado de la mamá”, sugiere la psicóloga.
  • Entender que se trata de una etapa normal en el desarrollo de los niños.
  • Hacer que el niño o niña comprenda que no puede ocupar el lugar de su padre o madre.
  • Explicar que encontrará a una persona distinta en el futuro con quien formar una familia.
  • Permanecer cerca del niño o la niña, manifestándole cariño, amor y comprensión.

Además, frente al complejo de Edipo se debe evitar:

  • Ubicar a la niña o niño en el rol del otro progenitor, en caso de separación.
  • Burlarse de los deseos del menor.
  • Culpar o castigar al hijo o hija.
  • Fomentar la fantasía edípica en el niño o niña.
  • Excluir o denigrar al progenitor del mismo género.