Seguramente has visto que, en cada control, tu pediatra anota el peso y la talla en unos gráficos. Esas son las curvas de crecimiento, que puedes considerar como "mapas" que te permiten observar la evolución de tu pequeño a lo largo del tiempo.
Estas curvas no solo nos dicen cuánto pesa hoy, sino que nos permiten comparar su progreso con el de otros niños de su misma edad y sexo. Es la herramienta clave para detectar a tiempo si hay algún cambio brusco, como una detención en el crecimiento o un aumento muy acelerado, permitiéndonos actuar rápido si es necesario.
En esta nota, elaborada en colaboración con la pediatra y nutrióloga infantil Vivian Rybertt, te invitamos a profundizar en este tema tan importante en el desarrollo de tus hijos.
Si bien puede sonar un poco técnico, es la medida para saber qué tan lejos o cerca está el valor de tu hijo respecto al promedio de la población.
Cada vez que el pediatra registra el peso o la talla de tu hijo, marca un punto en el gráfico que indica cuántas desviaciones estándar se aleja de la media (el punto 0). Al unir esos puntos a través del tiempo, se va dibujando una línea propia: su curva de crecimiento.
En algunos contextos clínicos preferimos usarla en lugar de los percentiles porque permite una interpretación más precisa y cuantitativa de cuánto se aleja un valor respecto a la media de la población de referencia.
Además, la desviación estándar facilita la comparación entre diferentes parámetros y edades, ya que es una medida continua y simétrica que no depende tanto de la distribución específica de los datos, mientras que los percentiles pueden aplanarse o concentrarse en ciertos tramos.
Son valores que dividen una población en cien partes iguales para ubicar a un niño respecto a su grupo de edad. Por ejemplo, en el caso de la estatura, si un niño está en el percentil 50, significa que está justo en la media. En cambio, si está en el percentil 90, significa que es más alto que el 90% de los niños de su misma edad y sexo.
Tanto los percentiles como la DE sirven para entender cómo está creciendo un niño o niña respecto del resto. pero utilizan escalas diferentes: los percentiles expresan la posición en forma porcentual mientras que la desviación estándar se enfoca en entender qué tanto se aleja de la media.
No todas las medidas nos sirven igual en todas las edades. Por eso, usamos diferentes curvas según la etapa de tu hijo:
Como madre o padre, tu observación es fundamental. Un crecimiento armónico es aquel que se mantiene estable en su propia línea, sin saltos bruscos. Consulta con tu pediatra si notas:
Que dejó de ganar peso o talla de repente.
Cambios bruscos en su apetito o energía (cansancio excesivo).
Diferencias muy notorias respecto a otros niños de su edad.
Recuerda que los controles tienen una frecuencia recomendada: mensuales el primer año, cada 2 a 3 meses hasta los 2 años, cada 6 meses hasta los 5, y luego una vez al año hasta casi los 19 años.
Interpretar estas curvas requiere considerar el contexto familiar, la genética y los hábitos de cada niño. Por eso, el acompañamiento profesional es indispensable para no generar preocupaciones innecesarias.
¿Tienes un control pediátrico pronto o tienes dudas sobre el crecimiento de tu hijo? Puedes reservar una hora para una evaluación integral, ya sea de forma presencial o por Telemedicina. Nuestro equipo de pediatras y nutriólogos podrán orientarte en todo lo que necesites.