El paso de grandes eventos musicales por nuestro país no solo deja recuerdos inolvidables. Luego de asistir a conciertos de gran convocatoria, muchos amantes de la música y artistas tienen y comparten en redes sociales sentimientos de nostalgia, desgano e incluso una sensación de vacío una vez que termina la experiencia y vuelve a la rutina.
Este fenómeno, cada vez más común, conocido popularmente como depresión post concierto se ha vuelto cada vez más visible, entre seguidores de artistas con comunidades de fans muy comprometidas, como es el caso del grupo surcoreano BTS o la cantante estadounidense Taylor Swift.
Mireya Sepúlveda, psicóloga infantil y juvenil de nuestra clínica, explica que no se trata de un trastorno patológico, ni un diagnóstico clínico o psiquiátrico, sino de una respuesta emocional esperable frente al término de una experiencia colectiva e identitaria.
No estamos hablando de un episodio depresivo ni de un trastorno clínico. Es una experiencia emocional real tras vivir un evento esperado durante meses. Al concluir el concierto, se genera un contraste brusco entre la alta intensidad afectiva experimentada y el regreso a la rutina cotidiana, lo que suele traducirse en nostalgia, tristeza o desgano pasajero, explica la especialista de nuestra clínica.
Sabemos que entender este tema, puede no ser fácil. Por eso, queremos contarte más sobre él.
Para comprender este fenómeno en jóvenes y adolescentes, es importante considerar el rol de la identidad social y el sentido de pertenencia. Más allá de la música, los conciertos y festivales se convierten en espacios donde las personas se sienten parte de una comunidad, conectando con miles de asistentes que comparten intereses, valores, formas de expresarse y referentes en común.
Además, en estos espacios de fans suelen desarrollarse relaciones unidireccionales, en las que los seguidores generan una conexión emocional con artistas o figuras públicas que conocen a través de su música, contenido o presencia en redes sociales.
Los fans perciben a estas figuras públicas como personas muy cercanas o familiares. Por ello, para algunas personas el fin del concierto es procesado por la mente como una separación o pérdida transitoria de ese vínculo tan valorado e idealizado, añade Mireya.
Luego de un concierto, es normal experimentar una mezcla de emociones. Sin embargo, es importante distinguir entre una reacción emocional esperable y señales que podrían requerir mayor atención.
| Lo esperable | ¿Cuándo preocupase? | |
|---|---|---|
|
| |
En estos casos donde hay señales de las que preocuparse, podría existir una condición emocional previa o un cuadro que requiera evaluación y apoyo especializado.
Si tu hijo o hija está viviendo con intensidad el término de un concierto o evento muy esperado, te recomendamos acompañarlo desde la comprensión y la escucha. A continuación, te entregamos algunos consejos claves:
No minimizar la experiencia: evita frases como es solo un concierto o es una exageración por un grupo de cantantes. Para ellos representa un hito identitario significativo.
Fomentar la escucha activa: permitirles mostrar fotos, videos o escuchar la música las veces que sea necesario para procesar la vivencia.
Validar sus emociones: pregunta sobre los valores o virtudes que admiran del artista, ayudándoles a integrar esa vivencia como un recuerdo positivo dentro de su vida.
Si la tristeza, la nostalgia o las dificultades para retomar la rutina se prolongan más allá de los primeros días, tu hijo o hija puede beneficiarse del apoyo de un psicólogo, así como tu también para saber como ayudarlo. Un acompañamiento profesional puede orientarte cómo guiarlo a comprender mejor lo que está sintiendo y desarrollar herramientas para afrontar esta experiencia de manera saludable.