Recibir un diagnóstico de cáncer es una experiencia difícil, que puede causar dolor e incertidumbre. Por lo mismo, contar con el apoyo de un equipo capaz de orientarte sobre las terapias disponibles para tu enfermedad es fundamental.
Entre las alternativas de tratamiento, la hormonoterapia (o terapia endocrina) se ha consolidado como una opción efectiva, especialmente en el cáncer de mama y el cáncer de próstata.
Si tú o un ser querido están explorando las opciones terapéuticas disponibles, te invitamos a seguir leyendo este artículo para conocer en detalle cómo funciona este tratamiento, qué puedes esperar de él y cómo ayuda a controlar la enfermedad.
Las hormonas son sustancias químicas que el cuerpo produce de forma natural y que funcionan como mensajeros para regular procesos como el crecimiento y el metabolismo. Sin embargo, en algunos tipos de cáncer, las células tumorales utilizan estas mismas hormonas de manera desregulada para estimular su propia multiplicación. A esto se le conoce como un tumor hormonodependiente o sensible a hormonas.
En el cáncer de mama, cerca del 80% de los tumores presentan receptores para las hormonas femeninas (estrógeno y progesterona). El tratamiento busca bloquear este estímulo, ya sea impidiendo que el estrógeno se una a la célula o disminuyendo su producción general.
En el cáncer de próstata, la testosterona es la hormona que estimula el crecimiento de las células tumorales. El eje del tratamiento consiste en la terapia de deprivación androgénica, que reduce los niveles de esta hormona o bloquea directamente su acción en los receptores.
Depende de si el tumor utiliza el estímulo hormonal para crecer, de la etapa de la enfermedad y del objetivo terapéutico. Para determinarlo, se analizan muestras del tumor en busca de receptores específicos:
Es variable y se define bajo estrictos criterios científicos orientados a ofrecer el mayor beneficio posible.
Con intención curativa (postcirugía): en el cáncer de mama, suele extenderse entre 5 y 10 años, debido a que este tipo de tumor puede reaparecer incluso mucho tiempo después. En el cáncer de próstata localizado de alto riesgo, puede administrarse por meses o unos pocos años junto a la radioterapia.
En enfermedad avanzada o diseminada: en ambos tipos de cáncer, cuando la patología se ha extendido, la terapia suele ser continua. Se mantiene activa mientras el tratamiento siga siendo efectivo, para controlar el tumor y sea bien tolerado por el paciente.
Al bloquear o disminuir las hormonas, el cuerpo puede experimentar síntomas asociados a este déficit hormonal. La intensidad varía en cada persona, y mientras algunos los toleran bien, en otros puede impactar su calidad de vida.
En cáncer de mama
Tamoxifeno: este medicamento puede causar bochornos, fatiga y, en casos poco comunes, aumentar el riesgo de trombosis o cambios en el endometrio.
Inhibidores de aromatasa / bloqueo ovárico: suelen acentuar los síntomas de la menopausia, provocando pérdida de densidad ósea (osteoporosis), disminución de masa muscular, rigidez y dolor articular.
En cáncer de próstata
Disminución del deseo sexual y disfunción eréctil.
Pérdida de masa muscular, aumento de peso y redistribución de la grasa corporal.
A largo plazo, reducción de la densidad ósea, incremento del riesgo cardiovascular y alteraciones cognitivas leves.
Por estos motivos, es aconsejable que este tratamiento siempre se acompañe de medidas de cuidado de salud general, como ejercicio físico y control metabólico.
La terapia endocrina funciona de manera acumulativa y sostenida en el tiempo, suspenderla por cuenta propia puede tener consecuencias en la evolución de la enfermedad.
En etapas iniciales con intención curativa, la adherencia estricta es clave para asegurar la protección contra una recaída. Si aparecen efectos secundarios molestos que dificulten la continuidad, lo ideal es hablarlo con tu oncólogo para buscar alternativas o tratamientos de soporte, en lugar de abandonar la terapia.
En casos de enfermedad avanzada, interrumpir el bloqueo hormonal podría permitir que el tumor retome su crecimiento con el tiempo.
Cada paciente y cada diagnóstico son únicos, por lo que el esquema de tratamiento debe ser diseñado de acuerdo a tus necesidades. Si tienes dudas sobre la hormonoterapia, sus efectos o si es para tu caso, te recomendamos consultar con tu especialista o equipo médico tratante, quienes son los indicados para guiarte en este proceso de forma segura.