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Cómo enfrentar la llegada de un "medio hermano"

Cómo enfrentar la llegada de un "medio hermano"

06/01/2009
4 min lectura

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En Chile los medios hermanos son una realidad en aumento, ya que actualmente, uno de cada dos matrimonios se separa. De acuerdo con los datos entregados por el Instituto Chileno de Terapia Familiar, el 50% de los matrimonios que se celebra por primera vez llega al divorcio, mientras que en el caso de las segundas nupcias esta situación alcanza al 75%, o sea tres de cuatro parejas se vuelven a separar.

 

Según la psiquiatra infanto-juvenil y terapeuta familiar de Clínica Alemana, doctora Michèle Barreau, estas cifras son francamente preocupantes, ya que la familia constituye el núcleo social básico de la sociedad.

 

Aquellos que conforman las llamadas 'familias compuestas' incluyen a los hijos de cada uno de los nuevos cónyuges que serán hermanastros entre sí y, si tienen hijos en común, éstos serán los medios hermanos de todos ellos.

 

Esta situación, mucho más frecuente hoy que hace 20 años, ha provocado que algunos sostengan que en un par de décadas este tipo de vínculo pasará a ser el más frecuente, afirma la especialista.

 

Se tratará entonces de familias integradas por adultos divorciados, separados o viudos en las cuales tienen cabida los hijos menores o adolescentes de cada uno. 'Estas nuevas familias incluyen relaciones más complejas que las tradicionales, ya que hay más actores involucrados y menor interacción entre ellos. Cada uno tiene pasados diferentes, lo que implicará situaciones bastante más difíciles, especialmente al comienzo', asegura.

 

Sin embargo, la especialista explica que la llegada de un nuevo hijo podría ser una maravillosa oportunidad para unir a esta familia, ya que será un hermano que todos tendrán en común, aunque dependerá de cómo se aborde la situación.

 

Es por esto que la doctora Barreau aconseja que los padres involucren a los hijos en la llegada de este nuevo hermano, pero en la medida que ellos quieran. 'Esto puede depender de la situación en que se haya producido el quiebre matrimonial anterior. Por ejemplo, si se trata de una separación en la cual la nueva pareja tuvo alguna responsabilidad, difícilmente lo aceptarán en un principio y se van a demorar más tiempo en asumirlo', sostiene.

 

En este sentido, la especialista destaca que es muy importante que los padres se preocupen de saber qué sienten sus hijos y respetarlos. Por ejemplo, nunca exigirles que compartan con su nueva pareja, ya que en los casos de separación, a veces los niños quieren estar con el papá-mamá y no con el sistema completo. 'Hay que privilegiar la relación padre-hijo. La clave es no forzar a los niños y respetar sus tiempos y deseos', enfatiza.

 

Cuando es la mamá la que va a tener un hijo con otra pareja, la espera puede ser más sentida y cercana. Sin embargo, en este caso manejar mal la situación también será peor por la cercanía, ya que los hijos anteriores pueden sentir que la madre se dedica más al recién nacido, sintiéndose más abandonados que si lo hubiese tenido el padre, ya que generalmente no conviven con él. 'Los medios hermanos de parte del padre, en general, son menos cercanos, porque no los tiene 'la mamá de ellos' y porque casi siempre no viven con el papá, por lo que el vínculo suele ser más distante, aunque como en todo, hay muchas excepciones', señala.

 

Hijo grande, ¿problema grande?
En la llegada de un medio hermano, la especialista explica que también es importante la edad de los hijos, ya que a veces cuando son adolescentes, para ellos es un alivio que lleguen estos hermanos menores porque les quita la presión de que los padres estén todo el tiempo encima de ellos. En otros casos, en cambio, esta llegada puede significar un abandono.

Cuando los hijos que ya existen son pequeños -preescolares y escolares- la llegada de un medio hermano puede producir muchos celos, los que se pueden manifestar en regresiones, por ejemplo, niños que comienzan a hablar como guaguas, se vuelven a hacer en los 'pantalones' o ya no van solos al baño para llamar la atención, aunque la doctora Barreau asegura que esto podría pasar con la llegada de un hermano o un medio hermano.

Otra situación que puede suceder es que el niño que se siente demasiado acogido por el padrastro tenga temor de perder su cariño con la llegada de este nuevo integrante.

 

'Los niños que tienen poco contacto con el padre con quien no conviven y son muy cercanos al padrastro, se complican a medida que van creciendo, por ejemplo, con aspectos como el apellido, ya que no lo comparten con su medio hermano, lo que podría generarles también un conflicto. Pero la verdad es que cuando son pequeños es más simple. Como dicen por ahí, 'niño chico problema chico, niño grande problema grande'', asegura.

 

Por todo esto, es importante que antes de tener un hijo en un segundo matrimonio, la pareja analice si es el momento adecuado, ya que su llegada es un factor de estrés que se agrega a la nueva pareja y familia.

 

'Si hay tiempo, es recomendable buscar un buen momento para el nacimiento de un nuevo hermano. Cuando esto ya se tiene decidido, es relevante que los padres hagan participar a los demás hijos desde el embarazo, porque los va preparando y generará mejores vínculos con el nuevo miembro de la familia. Hay que preguntarles qué les parece, por qué si o por qué no, y nunca imponerles un hermano, en general, conversar sobre los cambios que se están produciendo', concluye.

 

Pautas y recomendaciones

  • Pasar tiempo con cada uno de los hijos (individualmente).
  • Buscar instancias para comunicarse y escuchar a los hijos, por ejemplo, comer juntos.
  • Si ellos quieren, hacerlos partícipe del proceso, por ejemplo, llevándolos a las ecografías.
  • Cuando los padres están separados, no olvidar que lo que más quieren los hijos es estar con ellos, no con la nueva pareja ni con los 'nuevos hermanos'. A veces para los hijos ver al padre cada quince días implica estar con la otra familia perdiendo el tiempo de compartir con el padre a solas.

Departamento de Psiquiatría
Teléfono: 2101061