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El arte de educar niños felices

El arte de educar niños felices

10/07/2013
2 min lectura

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Durante siglos el hombre se ha preguntado qué es la felicidad, sies posible alcanzarla y de qué modo. Sin embargo, solamente en las últimas décadas, el bienestar y la felicidad de los individuos han comenzado a ser objeto de estudio científico riguroso, surgiendo la denominada Ciencia de la Felicidad. Paralelamente, y desde la mirada de las ciencias sociales, ha emergido un movimiento tendiente a valorizar el bienestar y la felicidad de los ciudadanos como una variable relevante al momento de evaluar el desarrollo de una nación. En este contexto, el año 2012 la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) planteó la necesidad de “implementar un nuevo modelo de desarrollo basado en el bienestar”.

Ser feliz otorgamúltiples beneficios. “Las personas más felices son más energéticas y longevas, tienen mejor salud e inmunidad frente a las infecciones y manejan mejor el estrés. Además, enfrentan de manera positiva las dificultades, tienen mejores relaciones interpersonales, son más empáticos y altruistasy gozan de mayor productividad y calidad laboral”, explica la doctora Carola Álvarez, psiquiatra infanto juvenil de Clínica Alemana.

Criar hijos felices, no es una tarea del todo fácil, sin embargo, los beneficios son múltiples y dicen relación con el desarrollo de una buena autoestima, actitud optimista ymejor adaptación a los cambios.

La especialista agrega que cuando se tienen todas las necesidades básicas cubiertas, ser feliz está en un 50% relacionado con la genética y en un 40% con las actividades realizadas intencionalmente con este fin. El 10% restante se relaciona con las circunstancias. Para mejorar el nivel de felicidad, se debe actuar principalmente sobre el 40% relacionado con actividades intencionadas, es aquí donde adquiere importanciala forma en que se cría a los hijos.

Desde que son lactantes hasta la adolescencia, es importante que los padres se centren en los aspectos más positivos de sus hijos, que se focalicen en conocer sus fortalezas, lo que no es lo mismo que pasar por alto o negarse a sus debilidades. Los papás deben detectar las virtudes y potenciarlas; si un niño es perseverante, esa cualidad debe quedar grabada en su “disco duro” como algo que lo diferencia y lo hace especial.

También hay que ayudar a que los hijos tengan metas, siempre en relación a su edad y que sean alcanzables. Es importante que cuando se cumplauna meta se les felicite, para que el logro quede registrado. Disfrutarlo promueve emociones positivas.

Durante la crianza, hay que enseñarles a los niños a modular sus emociones. Una buena técnica es no enganchar con el mal humor o la pataleta, es decir, si están enojados el adulto no debe molestarse más. Debe ayudarlo a reconocer su emoción y luego distraerse, para disminuir el sentimiento negativo.

La doctora Álvarez también aclara que otra enseñanza que los beneficia a lo largo de su vida, es que sepan que hay límites. Eso sí, lo padres deben tener claro que no se puede decir “no”a todo, ya que el que corrige siempre, finalmente no enseña nada. Es fundamental no caer en la crítica constante. Hay límites básicos, como por ejemplo, en el caso de los bebés, las rutinas de alimentación; en los prescolares, los horarios para ver TV e irse a acostar; en los escolares, hacer las tareas y la no agresión con los hermanos, y en los adolescentes, los permisos para las salidas, entre otros.

Los padres tienen una gran tarea, ya que los hijos necesitan tiempo y disponibilidad para compartir con ellos, hay que estar presentes. No se debe olvidar que la felicidad se construye y se enseña con el ejemplo, padres felices lleva a hijos felices.

“Los hijos no necesitan grandes cosas para estar contentos, pero sí requieren de un buen vínculo con sus padres. Tienen que aprender que la felicidad está en las relaciones interpersonales, situaciones sencillas, como compartir y jugar con ellos”, concluye la psiquiatra.