Hidratación: la importancia de tomar agua

Hidratación: la importancia de tomar agua

25/12/2014
1 min lectura

Compartir en:

Verano, sol, playa y relajo. Sin embargo, no hay que olvidarse de tomar agua, ese elemento esencial para la salud y fundamental en la supervivencia del ser humano. Cuánto hay que tomar, qué tipo de agua preferir, entre otras dudas frecuentes son aclaradas aquí la doctora María Pía de la Maza, nutrióloga de Clínica Alemana.

 

La especialista explica que un adulto sano debe ingerir entre dos y tres litros diarios. Sin embargo, esto varía según edad, talla, clima, condiciones de hidratación, etc. Por ejemplo, si se consume más de lo recomendado, un organismo sano elimina el exceso y viceversa, si se ingiere menos se ahorra, es decir, se elimina menos y el cuerpo exige más a través del mecanismo de la sed.

 

Se recomienda que la ingesta de los litros recomendados sea fraccionada, ya que es muy difícil consumir todo de una vez. De todas maneras, hay que considerar que el agua también está presente en los alimentos como frutas, leche, bebidas, infusiones y sopas.

 

En cuanto a qué tipo de agua preferir, la especialista asegura que en Chile el agua de la llave es de buena calidad, por lo tanto no hay problema con tomarla. En tanto, el agua gasificada o mineralizada contiene exceso de sodio por lo que podrían no estar indicadas para algunas personas, lo mismo si tienen problemas gastrointestinales.

 

Existen muchos mitos sobre el consumo de agua. Por ejemplo, se dice que beber un vaso en ayunas activa el metabolismo, lo que no es cierto, según la nutrióloga.

 

Asimismo, muchas personas piensan que es correcto decir que no se debe beber agua entre comidas. La doctora de la Maza explica que no es así. De hecho, a muchos enfermos con limitaciones digestivas se les recomienda exactamente eso, es decir, no consumir agua junto a los alimentos sino entre comidas.

 

Por último la temperatura no debe ser extrema. El exceso de frío puede inducir trastornos en la motilidad gastrointestinal, con dolores o cólicos, pero depende de la sensibilidad de cada persona. En tanto, el agua muy caliente no se recomienda porque puede producir daño a la mucosa bucal y esofágica, incluso se ha relacionado a cánceres del tubo digestivo alto.