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Cómo ayudar a quienes sufren una crisis de pánico?

Cómo ayudar a quienes sufren una crisis de pánico?

25/11/2018
2 min lectura

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Palpitaciones, elevación de la frecuencia cardiaca y sensación de opresión torácica o asfixia; escalofríos, entumecimiento y sudoración, o bien náuseas y molestias abdominales. Estos síntomas forman parte de un amplio espectro de manifestaciones físicas que puede presentar quien sufre una crisis de pánico.

Dependiendo de la intensidad del cuadro, el afectado puede sentirse inestable y mareado al borde del desmayo, así como experimentar un intenso miedo a la pérdida de control, caer en un estado de irrealidad o, incluso, de estar a punto de fallecer.

“Quien sufre este trastorno se desespera porque siente una certeza inminente de muerte”, indica el doctor Alejandro Koppmann, psiquiatra de Clínica Alemana sobre estos episodios en los cuales la sensación irracional de temor se acompaña de un patrón de activación del sistema neurovegetativo que conlleva síntomas emocionales, neurológicos, digestivos, cardiovasculares y respiratorios. El inicio suele ubicarse entre los 20 y 40 años, y es más frecuente en mujeres y en quienes presentan otras patologías siquiátricas como depresión, bipolaridad y estrés post traumático.

Una crisis de pánico puede ser tan intensa, que la sola eventualidad de que vuelva a ocurrir suele agravar la condición de los afectados. 'A menudo, estos pacientes viven con miedo de otro ataque; por lo tanto, es común que no quieran estar a solas ni lejos de la ayuda médica”, precisa el especialista, quien entrega las siguientes recomendaciones para guiar la reacción de los familiares, amigos o entorno del que sufre este problema.

¿Qué hacer ante una crisis de pánico?

Confirmar la ausencia de una patología física. “Se debe hacer una evaluación clínica que descarte la presencia de alguna enfermedad capaz de manifestar síntomas similares, con exámenes básicos de laboratorio, pruebas tiroideas, electrocardiograma y electroencefalograma”, indica.

Ofrecer apoyo y compañía. En el caso que sea necesario o si no ha sido posible manejar el episodio, acudir con el paciente al médico o al servicio de urgencia. Para un familiar o persona cercana “es relevante mantener la calma y no hacer juicios de valor recordando que el paciente requiere tratamiento especializado', indica el doctor Koppmann.

Cuidar el entorno. Aminorar factores como la luz, el ruido y la circulación de personas.

Evitar consumo de estimulantes. Prohibición de alcohol, tabaco, cafeína y estupefacientes.

¿Cuándo es necesario pedir ayuda médica?

El doctor Koppmann explica que si el cuadro no cede o es la primera vez que ocurre y no hay noción de qué se trata, o se agregan síntomas inusuales como manifestaciones de déficit neurológico, es fundamental acudir a un centro médico.

En ese escenario, señala, la prioridad es descartar la existencia de una patología de base como un infarto al miocardio, hipertiroidismo, arritmias o epilepsia, entre las más frecuentes.

Solo después de un examen completo y de haber confirmado que el paciente sufre de crisis de pánico, el “objetivo médico consiste en lograr que la persona aprenda a convivir con niveles normales de angustia y no desate una respuesta exagerada ante la primera percepción de ésta”, sostiene el psiquiatra.

Con el tiempo, los afectados van aprendiendo a reconocer sensaciones y evitando respuestas 'en cascada'. Para esto, indica, el manejo del trastorno incluye aspectos farmacológicos y no farmacológicos.

En este último aspecto, resulta fundamental mejorar el estilo de vida con medidas como la práctica de una actividad física regular, seguir una alimentación saludable, respetar las horas de sueño y poner en práctica técnicas sencillas de respiración y relajación.