¿Has notado que tu período llegó antes de tiempo, o que un mes fue muy abundante y el siguiente casi no apareció? ¿Te has despertado de madrugada empapada en sudor, o sientes que tu ánimo cambia sin razón aparente? Puede que estés viviendo la perimenopausia, una etapa natural que muchas mujeres atraviesan sin saber cómo llamarla y que merece atención.
En este artículo te explicamos en qué consiste, qué síntomas son los más frecuentes, cuánto puede durar y, sobre todo, cuándo es el momento de consultar con un especialista.
Para comprender bien la perimenopausia, es importante distinguir 3 etapas distintas, cuyos nombres suelen usarse con frecuencia, pero no significan lo mismo:
Climaterio: abarca todos los cambios hormonales que vive el cuerpo femenino desde el final de la vida reproductiva hasta la vejez. Puede extenderse por años.
Menopausia: es un momento puntual, el último período menstrual. Solo se confirma cuando han pasado 12 meses consecutivos sin menstruación.
Perimenopausia: o transición menopáusica, es el período previo a ese último período. Es la etapa en que los ovarios comienzan a producir estrógenos y progesterona de forma irregular, lo que provoca los primeros cambios físicos y emocionales. La menstruación todavía no ha desaparecido, pero ya no es como antes.
No existe un calendario único para esto. La perimenopausia puede comenzar aproximadamente a los 40 años, aunque en algunas mujeres se inicia antes. En Chile, la menopausia suele ocurrir entre los 45 y los 55 años.
En cuanto a su duración, la perimenopausia puede extenderse entre 4 y 5 años en promedio, aunque esto varía mucho de una mujer a otra. Lo que sí está claro es que no tiene un plazo fijo. Solo los exámenes hormonales pueden indicar si ya comenzó este proceso, pero no permiten predecir cuánto tiempo durará.
Muchas veces se confunden con estrés, cansancio o "cosas del día a día", convirtiéndose en las principales pistas de que el cuerpo está transitando hacia una nueva etapa. No todas las mujeres los experimentan de la misma forma, algunas los sienten con intensidad, otras casi no los notan.
Cambios en el ciclo menstrual
Suele ser la primera señal. El período puede volverse irregular, un mes abundante, otro escaso, o puede adelantarse, atrasarse o desaparecer por un tiempo y luego volver. Este desorden en el sangrado es la forma en que los ovarios anuncian que su funcionamiento está cambiando.
Bochornos y sudoración nocturna
También llamados sofocos, son episodios de calor súbito que suelen comenzar en el pecho, subir hasta el cuello y la cara. Pueden durar unos minutos y aparecer varias veces al día. Por la noche se convierten en sudoraciones que interrumpen el sueño.
Cambios en el ánimo y el sueño
Irritabilidad, tristeza repentina, ansiedad o alteraciones emocionales sin causa aparente son signos frecuentes. También los problemas para conciliar el sueño o despertarse de madrugada. Estos cambios tienen una base hormonal, aunque en muchos casos también influyen el contexto vital, el estrés laboral y las responsabilidades familiares.
Otros síntomas frecuentes
- Sequedad vaginal o molestias durante las relaciones sexuales.
- Dificultad para concentrarse o pequeños olvidos.
- Cambios en el apetito o el peso.
- Dolores articulares o musculares.
- Pérdida gradual de densidad ósea (mayor riesgo de osteoporosis a mediano plazo).
- Cambios en el colesterol y mayor riesgo cardiovascular a largo plazo.
Es principalmente clínico, en donde uno de nuestros especialistas considerará tu edad, el historial de tu ciclo menstrual y los síntomas que estés viviendo.
Para confirmarlo, tu médico puede solicitarte exámenes de sangre que miden los niveles hormonales, principalmente FSH y, en algunos casos LH, lo que permite orientar el diagnóstico.
Si tienes alrededor de 40 años o más y reconoces alguna de las señales que describimos, no esperes a que los síntomas se intensifiquen para recibir orientación médica. Consultar a tiempo permite hacer una evaluación integral, descartar otras causas y, si es necesario, iniciar un tratamiento adecuado. Te recomendamos reservar una consulta ginecológica, puedes atenderte de forma presencial o por Telemedicina.