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Salud mental: consejos para no perder la calma

Salud mental: consejos para no perder la calma

12/03/2015
2 min lectura

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Cuando se habla de calma se hace referencia a un estado mental en que predomina la paz, la mente está quieta y serena. Sin embargo, esto no depende solo de las circunstancias, se asocia también a los niveles de reactividad y modelos familiares y sociales de respuesta al entorno de cada individuo.

Al respecto, Solange Anuch, psicóloga de Clínica Alemana, explica que “los estados de calma no son exclusivos de una vida de descanso y relajo. Si bien esas circunstancias los facilitan, es posible entrenar la mente para enfrentar la vida con un foco que ordene, serene, temple, pause y neutralice las reacciones”.

Asimismo, agrega que factores socioculturales también pueden favorecer el desarrollo y estimulación de la calma. Existen culturas donde se valora enormemente la templanza, paciencia y serenidad, y se brinda tiempo para que las personas cultiven estas actitudes que, socialmente, son un valor que modela la personalidad cultural.

La importancia de vivir en calma
Vivir la vida con más calma es evidentemente una variable que apoya y enriquece la salud mental, especialmente, en un mundo que la mayoría de las veces presiona, exige, apura y evalúa el éxito en función de variables externas que descuidan la cualidad de la mente, la satisfacción del quehacer cotidiano, la paz para vivir y el tiempo para cultivar la relaciones que sostienen a las personas.

Asimismo, este estado favorece a la biología y a la salud general pues se relaciona con la liberación de hormonas que aumentan la inmunidad y disminuyen la enfermedad.

¿Cómo lograr que sea permanente?
El mundo mental y afectivo es dinámico, no se puede permanecer en un solo estado, el movimiento afectivo es sano. Lo importante es lograr mayor entrenamiento de la mente, de la manera de enfocar y elegir perspectivas de enfrentamiento donde predominen la serenidad. En esto ayudan mucho los padres, especialmente durante la niñez, ellos son los primeros referentes.

En general, ¿qué situaciones hacen perder la calma?
Existen situaciones que disminuyen o definitivamente alteran la calma, porque exigen de la persona un menor tiempo de reacción, ya sea por la urgencia que revisten o porque la vida se encuentra en riesgo, sin embargo, matizaro colorear estas respuestas con un poco de calma también puede hacernos más eficientes.

Circunstancias como el abuso, la violencia, el atropello y la injusticia son factores que interrumpen la calma.Asimismo, no hay que olvidar que existen personas hiperreactivas que frente a pequeños estímulos se alteran y su capacidad de juicio disminuye considerablemente. Es decir, hay variables personales que se deben tener en cuenta.

Hay prácticas que ayudan al desarrollo de la calma:

  • La oración diaria
  • La meditación
  • El diálogo con la naturaleza y sus ritmos
  • Relacionarnos con gente que nos ayuda a aprender y emular la calma
  • Favorecer los medios de comunicación que nos educan e informan y no explotan una visión alarmista de la vida.
  • La vida al aire libre, el deporte.
  • El aprendizaje de técnicas de respiración.
  • El arte en todas sus dimensiones:música, poesía, literatura, pintura, entre otros.
  • Disponer de tiempo libre y recreación.