Trastornos de la conducta alimentaria: ¿Cómo identificarlos?

Trastornos de la conducta alimentaria: ¿Cómo identificarlos?

15/06/2021
4 min lectura

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En los últimos años, la prevalencia de trastornos alimentarios ha aumentado en el mundo y también en Chile, especialmente en los adolescentes. Según un estudio publicado en la Revista Chilena de Nutrición, realizado en 1.429 estudiantes sanos, el 7,4% presentaba un riesgo de padecer estas patologías. Sin embargo, se estima que se ha triplicado post pandemia por Covid-19.

La doctora María José Figueroa, nutrióloga de Clínica Alemana, explica que los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades de salud mental que se manifiestan tanto con alteración de la conducta al comer como con distorsión de la imagen corporal y pueden tener consecuencias físicas y psicológicas graves.

Por su parte, la doctora Mariana Labbé, psiquiatra infanto-juvenil de Clínica Alemana, sostiene que “estos cuadros son el resultado de una compleja interacción de varios factores, por lo que se deben tratar con intervenciones multidisciplinarias orientadas a una óptima recuperación del estado nutricional, físico y mental, junto con la normalización de la conducta alimentaria”.

“Los 3 trastornos de conducta alimentario más clásicos son la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y el trastorno por atracones. Sus principales características se asocian al temor a subir de peso y a una autoevaluación muy centrada en la imagen corporal ”, dice la doctora Figueroa.

Según la nutrióloga de Clínica Alemana, la anorexia tiene asociada una importante restricción en la alimentación, miedo a subir de peso y una distorsión de la imagen corporal, mientas que la bulimia se caracteriza por grandes atracones de comida con pérdida de control sobre eso y se asocia a conductas compensatorias a raíz de la culpa que esta ingesta les produce. Estas pueden ser: vomitar, hacer ejercicio excesivo y/o el uso de algunos medicamentos. Finalmente, el trastorno por atracón presenta descontrol al comer, se asocia a un gran malestar emocional.

9 verdades de los trastornos de la conducta alimentaria

La doctora Figueroa, entrega una serie de afirmaciones que nos ayudan a entender de mejor forma qué son los trastornos de la conducta alimentaria y cómo debemos enfrentarlos:

  • No son una elección, sino enfermedades mentales muy serias y biológicamente influenciadas.
  • Los genes y el ambiente juegan un papel importante en su desarrollo.
  • Los genes por si solos no predicen quienes desarrollarán un trastorno de la conducta alimentaria.
  • Su diagnóstico es una crisis de salud que interrumpe el funcionamiento personal y familiar.
  • No puedes decir que una persona tiene un trastorno de la conducta alimentaria con sólo mirarla.
  • Afectan a personas de todas las edades, género, raza, etnias, orientación sexual y nivel socio-económico.
  • Conllevan un alto riesgo de suicidio como de complicaciones físicas y médicas.
  • Es posible recuperarse completamente. Para esto la detección e intervención temprana son fundamentales.
  • Las familias no tienen la culpa. De hecho, pueden llegar a ser los mejores aliados del tratamiento.

Trastornos de la conducta alimentaria y Covid-19

“Hemos notado un aumento en los casos de trastornos de la conducta alimentaria producto de la pandemia. Y es que las consecuencias del nuevo coronavirus han agudizado los casos y, además ha habido un retraso en los diagnósticos”, explica la doctora Figueroa.

Lo anterior, “porque las personas sin este tipo de trastornos, en general, tienen muchos reguladores emocionales que los ayudan a combatir el miedo, la ansiedad y la incertidumbre, que son algunos de los síntomas que ha generado la pandemia. Entre ellos la especialista reconoce: amigos, rutina, hobbies, comida, deporte, anhelos y metas a futuro.

Sin embargo, con el Covid-19 y las largas cuarentenas, “se fueron todos estos reguladores que nos permiten manejar las conductas estresantes y la comida pasó a jugar un rol fundamental en nuestras casas, por lo que podrían haber comenzado a aparecer síntomas alimentarios en nuestros hijos”, agrega.

“A su vez, en las personas con trastornos alimentarios, el regulador emocional es la comida, ya sea para controlarla, en el caso de pacientes con anorexia, o para comer mucho más aliviando la sensación de ansiedad, en el caso de atracones. Por lo tanto, como la comida pasó a ser este principal regulador emocional tanto en pacientes con trastornos como sin ellos. Se vio un aumento en las consultas por esto y muchas personas sin trastornos alimentarios lo desarrollaron producto de la pandemia”, sostiene la especialista.

El rol de las redes sociales

“Se ha visto que las redes sociales y las plataformas de videoconferencia podrían aumentar la preocupación sobre la apariencia y aumentar el riesgo de un trastorno de la conducta alimentaria y esto tiene que ver con el efecto de mirarse todo el día al espejo. Cuando estamos en reuniones virtuales, nos empezamos a fijar en detalles que probablemente antes no nos habíamos fijado y además se vio que las interacciones virtuales basadas en fotografías, como Instagram, se asociaban a una mayor insatisfacción corporal y a patologías alimentarias, ya que en estas plataformas sólo se muestran imágenes filtradas y cuerpos perfectos”, asegura la experta.

¿Cuándo sospechar?

Si bien hay situaciones que indican claramente un trastorno alimentario en un adolescente, como la restricción excesiva de alimentos, ir al baño inmediatamente después de las comidas o inducirse vómitos, hay otros signos de alerta menos evidentes que deben ser tomados en cuenta, por ejemplo:

  • Controlar demasiado la cantidad de las calorías que se consume y sólo comer alimentos bajos en grasas e hidratos de carbono.
  • Tener una ingesta de alimentos muy insuficiente, lo que produce una rápida y significativa baja de peso.
  • Pesarse repetidamente.
  • Evitar actividades sociales que implican comer.
  • Levantarse a comer en la noche después de haberse dormido.
  • Consumir alimentos con sensación de descontrol y a escondidas.
  • Sentirse gordo(a) o estar muy disconforme con el cuerpo, a pesar de tener un peso normal o bajo.
  • Estar deprimido(a), irritable, ensimismado(a) o retraído(a).
  • Consumir laxantes, diuréticos u otros medicamentos para bajar de peso.

¿Cómo prevenir un trastornos de la conducta alimentaria?

Para esto, la experta entrega 4 claves esenciales:

  1. Fomentar una imagen corporal positiva o al menos neutra, en la que se destaquen principalmente características funcionales de los cuerpos. Además de favorecer la visibilización de cuerpos diversos y no perfectos.
  2. Disminuir el “fat talk” o el hablar continuamente de manera negativa del cuerpo del resto y del nuestro, especialmente delante de nuestros hijos.
  3. Manejo respetuoso de los cuerpos grandes, por parte de los profesionales de salud, no centrando el tratamiento en la baja de peso, si no en los hábitos saludables, en el comer intuitivo (por nutrición y por placer), en la actividad física por disfrute, etc.
  4. Si tienes la sospecha que tu hijo o hija pudiese tener un trastorno de conducta alimentaria, consulta con tu pediatra o medico de cabecera.