Flotadores para niños: ¿cuál es el mejor?

28/01/2026
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Flotadores para niños: ¿cuál es el mejor?

Cuando llega el verano, las piscinas, las playas y los paseos al aire libre se vuelven parte de la rutina familiar. En este contexto, muchas madres, padres y cuidadores se preguntan cuáles son los flotadores más seguros y qué opciones realmente ayudan a prevenir accidentes.

 

Sin embargo, antes de hablar de flotadores, es importante recordar que en esta época del año la atención debe ser mayor. El ahogamiento es la principal causa de muerte por accidentes no intencionados en niños y niñas de 1 a 4 años. Por eso, independiente del sistema de flotación que se utilice, e incluso cuando los niños sepan nadar, nada reemplaza la vigilancia activa y cercana de un adulto. Esta recomendación se conoce como “supervisión al tacto”: estar siempre a menos de 1 metro, donde los ojos puedan ver y las manos puedan alcanzar. 

 

Además, se recomienda que las familias cuenten con entrenamiento en maniobras básicas de reanimación y conozcan las redes de auxilio disponibles en el lugar donde vacacionan, como el número de ambulancias (131) o los servicios de rescate especializados, para actuar de forma rápida y oportuna ante una emergencia. 

 

 

¿Por qué no todos los flotadores para niños son seguros?  

 

Aunque suelen asociarse a la diversión, los flotadores no cumplen la misma función. Los especialistas en pediatría y seguridad acuática coinciden en que muchos modelos con arcos o alitas son juguetes, no constituyen dispositivos de seguridad; pueden desinflarse, voltearse o dar una falsa sensación de protección.  

 

Algunos organismos internacionales de seguridad acuática recomiendan que el aprendizaje y entrenamiento en natación se realice sin estos dispositivos, para que los niños puedan aprender de forma más natural, sin interferencias en su movilidad. 

 

¿Qué flotadores para bebés y niños pequeños se recomiendan?  

 

Para bebés y niños que aún no saben nadar, se recomienda optar por modelos que se ajusten firmemente al cuerpo, como los chalecos salvavidas certificados por organismos especializados. Estas certificaciones garantizan estándares de seguridad relacionados con la durabilidad, la impermeabilidad del material, el comportamiento del dispositivo en el agua y la resistencia de las correas de anclaje, aspectos clave que es importante revisar al momento de comprar. 

 

Los especialistas recomiendan las siguientes opciones como las más seguras:  

 

  • Chaleco flotador o chaleco salvavidas infantil: mantiene la flotabilidad incluso si el niño o niña se cansa o pierde la postura. La Academia Americana de Pediatría entrega algunas recomendaciones clave, tales como: 
    - Debe ser de la talla adecuada, ajustarse bien al torso y contar con una correa entre las piernas que evite que se deslice hacia la cabeza.
    - Mantener el mentón libre.
    - No limitar el movimiento de los brazos.
    - Preferir colores llamativos, que sean fácilmente visibles bajo el agua. 

 

  • Chalecos de entrenamiento (dispositivos de espuma integrados): pueden ser útiles como apoyo en entornos controlados, siempre con supervisión directa y adulto a menos de un metro de distancia para asistir.  
     
    Aunque son muy comunes, los flotadores inflables no siempre ofrecen el apoyo que los más pequeños necesitan en el agua, especialmente cuando todavía no saben nadar. Los principales riesgos son que pierdan presión, se vuelquen, se enreden o no permitan visualizar al niño si cae al agua y queda debajo. 
     

¿Cómo elegir un chaleco flotador adecuado?  

 

Elegir un flotador para niños puede parecer simple, pero hacerlo con calma y atención marca una gran diferencia. La idea no es buscar “el más bonito”, sino uno que realmente acompañe y proteja a tu hijo o hija en el agua, en resumen: 

 

  • Elegir según peso y talla: fijarte en el rango indicado por el fabricante ayuda a que el chaleco funcione como corresponde y no quede ni suelto ni apretado.  

 

  • Revisar la certificación: asegurarte de que el chaleco esté certificado y diseñado para uso infantil. Esto da tranquilidad, porque cumple estándares mínimos de seguridad. 

 

  • Ajustar correctamente: comprobar que quede firme en el cuerpo y que no se suba por la cabeza al mover al niño o niña dentro del agua. Idealmente, probar y usar las tablas de peso y talla sugeridas por el fabricante.

 

  • Preferir colores llamativos: optar por tonos vivos facilita ubicar rápidamente al niño o niña, incluso cuando hay más personas en la piscina.

 

  • Probar antes de usar: tomarte unos minutos para ajustar y probar el chaleco en un espacio seguro y poco profundo antes de usarlo en serio. 

 

Cada niño y niña vive el agua de manera distinta. La edad, cómo se mueve, cuánto se siente cómodo flotando y si ya ha tenido experiencias previas influyen en qué tipo de flotador puede resultar más adecuado. Cuando surgen dudas, consultar con un profesional de pediatría ayuda a tomar decisiones informadas y acordes con cada etapa del desarrollo.  

 

Puedes reservar una hora de pediatría por telemedicina para resolver estas inquietudes de forma simple y oportuna, sin necesidad de trasladarse. 

 


Esta información es meramente informativa y no sustituye la opinión de un profesional de salud. Ante cualquier síntoma o molestia, te recomendamos consultar con tu médico. Además, ten en cuenta que, debido a la naturaleza cambiante de los temas tratados en este artículo, algunos conceptos pueden sufrir modificaciones desde la fecha original de la publicación.
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