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¿A quiénes afectan los ACV?

Los ACV afectan a personas de cualquier edad, aunque es más frecuente en adultos mayores, particularmente en aquellos que tienen factores de riesgo como hipertensión arterial, arritmias u otras enfermedades cardiacas, patologías arteriales, diabetes, colesterol elevado y hábitos como tabaquismo, alcoholismo, dietas no saludables y sedentarismo.

En personas jóvenes, aumenta el riesgo de sufrir un ACV con el uso de:

  • Anticonceptivos hormonales asociados al consumo de tabaco, migraña, presión alta o diabetes.
  • Drogas estimulantes, como por ejemplo cocaína y anfetaminas.
  • Anorexigenos o medicamentos para inhibir el apetito, que contienen fenilpropanolamina y fentermina.

Tipos de ataque cerebrovascular

Infarto cerebral

Ocurre cuando un vaso sanguíneo se ocluye, lo que detiene el flujo de sangre hacia la zona del cerebro que depende de ese vaso. Esto se denomina isquemia cerebral y se manifiesta por la pérdida de las funciones de la región afectada. En estos casos, hay un área extensa que permanece en una condición denominada “penumbra isquémica”, la que puede recuperarse si el flujo sanguíneo se restablece pronto. Pero si la isquemia se prolonga, el tejido cerebral se destruye irremediablemente, lo que se denomina infarto cerebral.

Hemorragia cerebral

Se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe, lo que provoca un sangrado, que de acuerdo a su ubicación puede ser:

  • Intracerebral: La hemorragia se ubica en el interior del tejido cerebral. La causa más frecuente es el daño de la arteria por hipertensión arterial crónica.
  • Subaracnoidea: La hemorragia se ubica en el espacio entre el cerebro y el cráneo, sin invadir el tejido cerebral. La causa más frecuente es la ruptura de un aneurisma.

Cómo sospechar que está ocurriendo un ACV?

Para reconocer los síntomas se usa la prueba del H-B-C, que es una manera fácil de recordar los signos de un ACV.

Lenguaje traposo, inadecuado o imposibilidad para hablar bien.

Incapacidad de levantar ambos brazos de igual manera hacia el frente y mantenerlos extendidos por 10 segundos.

¿Qué es un ataque isquémico transitorio?

Los infartos cerebrales frecuentemente van precedidos de ataques isquémicos transitorios (AIT), los que duran desde unos pocos minutos hasta algunas horas y se presentan con los mismos síntomas descritos para el infarto cerebral. Hay una variante típica que consiste en una pérdida transitoria de visión, que se percibe como una cortina o una nube que cubre la visión de un ojo (amaurosis fugax). Los ataques isquémicos transitorios no se acompañan de dolor de cabeza.

En caso de presentar un AIT, acudir inmediatamente a un servicio de urgencia.

¿Cuál es el tratamiento de un infarto cerebral?

El tratamiento inicial del infarto cerebral es una carrera contra el tiempo. La región del cerebro que depende de la arteria que se ha tapado puede rescatarse si se logra restituir prontamente el flujo de sangre. Para esto, se realiza una trombolisis intravenosa que consiste en administrar por una vena un fármaco que tiene la capacidad de disolver el coágulo. En algunos casos se puede retirar el coágulo mediante una trombectomía con un dispositivo intra-arterial llamado stent-retriever.

Esto es efectivo durante las primeras cuatro horas y media, contadas desde el momento en que se iniciaron los síntomas.

La eficiencia de este tratamiento se puede incrementar realizando una trombolisis ultrasónica, que consiste en aplicar, concomitantemente, una onda de ultrasonido sobre el coágulo mediante un equipo de Doppler transcraneal. Clínica Alemana cuenta con la Unidad de Tratamiento del Ataque Cerebrovascular (UTAC), que es la unidad profesional que se preocupa de darle continuidad a los tratamientos iniciales para un óptimo resultado en la recuperación del paciente.

Diagnóstico

El diagnóstico diferencial se realiza por medio de una tomografía computada de cerebro (scanner). Tanto el infarto como la hemorragia cerebral tienen tratamientos específicos.

En las primeras horas de un infarto cerebral, se puede llegar a perder dos millones de neuronas por minuto.

¿Se pueden prevenir los ACV?

se puede prevenir, considerando el control de algunos factores de riesgo y cambios de hábitos. Es aconsejable:

Controlar la presión arterial La hipertensión es la primera causa del ACV y el factor de riesgo modificable más importante.

Consumir menos sal, ya que contribuye a elevar la presión arterial.

Tratar toda enfermedad cardiaca Arritmias, enfermedad de válvulas o de las arterias coronarias.

No fumar La nicotina y el monóxido de carbono del cigarrillo dañan el sistema vascular, lo que duplica el riesgo de un ACV. El uso de anticonceptivos hormonales combinados con el hábito de fumar incrementan enormemente las probabilidades de sufrir un ACV.

Moderar el consumo de alcohol La ingesta excesiva puede incrementar la presión arterial y el riesgo de un ACV.

Bajar la glicemia (azúcar en la sangre), en particular si hay antecedentes familiares de diabetes. Los diabéticos tienen hasta cuatro veces más probabilidades de tener un ACV, ya que usualmente tienen otros factores de riesgo.

Bajar el colesterol Un nivel alto de colesterol en las arterias puede bloquear el flujo normal hacia el cerebro y causar un ACV, en especial el colesterol LDL.

Practicar actividad física regularmente Al menos una hora, tres veces por semana.

Consumir una dieta saludable, consumir una dieta saludable, como la dieta mediterránea, rica en verdura, fruta, aceite de oliva y pescado, pobre en carne y pastelería.

Evitar el exceso de peso El sobrepeso y la obesidad generan una sobrecarga en todo el sistema circulatorio. Además, aumentan el riesgo de que las personas desarrollen enfermedades crónicas. No usar medicamentos para bajar de peso ni drogas estimulantes.

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