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¿Qué es envejecimiento activo?

Es el término adoptado por la OMS a fines de los 90, para transmitir un mensaje más amplio que el de envejecimiento saludable. Se refiere al proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez. “Activo” se refiere a lo social, económico, espiritual, cultural y cívico, no simplemente a la capacidad de mantenerse físicamente activo.

Envejecimiento activo se puede definir como un estado de salud o ausencia de enfermedad; habilidad funcional o ausencia de discapacidad, y de óptimo funcionamiento cognitivo y físico, con un alto compromiso con la vida. Para lograr este objetivo, se debe brindar especial atención a la detección y tratamiento de los adultos mayores pertenecientes al grupo en riesgo de dependencia, los llamados adultos mayores vulnerables o en fragilidad física.

¿Qué es un adulto mayor vulnerable o con fragilidad física?

Se refiere a la condición que acompaña con cierta frecuencia al proceso de envejecimiento, previo a la aparición de las condiciones incapacitantes e incluso a la necesidad de cuidados por otras personas. La persona sufre una pérdida imperceptible de reserva fisiológica que la vuelve proclive a sufrir incapacidad y deterioro físico, mental o social.

La detección precoz de esta situación permite proponer medidas preventivas que han demostrado postergar la caída en dependencia hasta las edades más avanzadas de la vida.

¿Qué cambios del envejecimiento predisponen a la fragilidad física?

  • Disminución de la fuerza muscular: se ha descrito una disminución de la fuerza muscular de un 40% entre los 30 y los 80 años. La evaluación de la función de los miembros inferiores a través de pruebas de equilibrio, velocidad de la marcha y habilidad de sentarse y levantarse de una silla demuestran el nivel de fuerza muscular de los individuos.
  • Alteraciones del funcionamiento articular: el cartílago articular se hace menos elástico y menos capaz de soportar sobrecargas sin presentar fisuras. La rigidez de los tendones aumenta con la edad y se acentúa con la inmovilidad.
  • Fallas de visión, audición, marcha y equilibrio: los sistemas vestibulares (oídos), visuales y de propiocepción (sistema neuronal que da cuenta de la postura), suelen mostrar un deterioro significativo con el envejecimiento.
  • Sistema hormonal: hay estudios que sugieren que la disminución de la hormona del crecimiento (GH) puede ser responsable de muchos fenómenos del envejecimiento.

Nutrición adecuada

La obesidad aumenta tres veces el riesgo de fragilidad física, ya que reduce la tolerancia al ejercicio, lo que se traduce en sarcopenia (pérdida de masa muscular). Para una adecuada alimentación es importante cuidar la salud dental y comer acompañado, lento y sin la televisión encendida. Se debe preferir la dieta mediterránea, que incluya frutas, verduras y pescado, legumbres y aceites vegetales. Es importante realizar tres comidas al día.

Actividad física

Acentúan la pérdida muscular propia del envejecimiento, pudiendo llegar a constituir un cuadro de sarcopenia, marcador central de fragilidad. Se ha demostrado que mantenerse medio día en cama aumenta en un 20% el riesgo de dependencia anual en mayores de 70 años. En Chile, uno de cada dos adultos mayores no realiza ejercicio físico.

Actividades sociales:

Participar, asociarse, estar con otros es una contribución importante a la salud física y mental de las personas. Solo la mitad reconoce que semanalmente visita amistades o parientes, o practica algún pasatiempo, y un tercio participa en alguna organización, preferentemente grupos religiosos o clubes de adulto mayor.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Algunos son de índole biológica atribuibles al envejecimiento, otros se deben al estilo de vida del individuo y, por último, están los que son consecuencia de las enfermedades padecidas por la persona.

Los potenciales factores de riesgo permiten identificar a aquellos adultos mayores que requieren eventuales intervenciones, ya sean preventivas o terapéuticas, como también estrategias para disminuir o retardar la fragilidad.

¿Cuáles son las medidas preventivas? Decálogo para un envejecimiento activo:

  • Comer poco, pero bien, preferir dieta mediterránea. Beber moderadamente.
  • Evitar el tabaco y otros tóxicos.
  • Mantener la actividad física moderada.
  • Cuidar la salud y prevenir enfermedades.
  • Evitar la soledad. Es importante agruparse, emparejarse.
  • Mantenerse informado de lo que pasa a su alrededor (barrio, ciudad, país, mundo).
  • Divertirse.
  • No dejar de estudiar, al menos de leer.
  • Programar la jubilación y ocupar el tiempo libre.
  • Nunca es tarde para emprender y menos para aprender.
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